Un nuevo estudio realizado por investigadores de la Universidad de Utah cuestiona la creencia de larga data de que la evolución de los mamíferos en África, incluidos los antepasados ​​humanos modernos, fue impulsada principalmente por la expansión de las praderas. Según esta investigación, los cambios en la vegetación podrían haber influido en el rango espacial de los grupos de mamíferos, lo que condujo a extinciones y al origen de nuevas especies.

El estudio se centró en modelar las respuestas de 58 especies modernas de herbívoros a los cambios en la cobertura arbustiva en parques y reservas naturales de África. Los resultados revelaron una preferencia por entornos con aproximadamente la mitad de cubierta arbustiva, mientras que muy pocas especies preferían las praderas abiertas o los bosques cerrados.

El equipo de investigación también tuvo en cuenta las preferencias dietéticas de las especies de mamíferos, incluidos los pastadores, los navegadores, los frugívoros y los alimentadores mixtos. Las especies que preferían hábitats abiertos mostraron una disminución en la probabilidad a medida que aumentaba la cobertura arbustiva, mientras que las especies que preferían bosques cerrados mostraron una disminución en la probabilidad con un cambio hacia praderas abiertas. El estudio encontró que algunas especies, como el impala, el búfalo y el ñu, no mostraron sensibilidad a los cambios en la cobertura vegetal.

Los investigadores concluyeron que el ecosistema más probable que se haya proliferado en el Cenozoico tardío fue un ambiente de sabana, dominado por praderas intercaladas con arbustos y árboles. Estos ambientes estaban altamente influenciados por la precipitación anual, que podría reducir la productividad del crecimiento en condiciones más áridas o diluir los nutrientes de las plantas en áreas con lluvias excesivas.

El estudio también enfatizó las limitaciones de utilizar restos fósiles para reconstruir cambios paisajísticos pasados. Estudios anteriores han sugerido que ciertos fósiles indican matorrales densos, pero esta investigación demuestra que estos fósiles pueden no representar con precisión la cobertura arbórea en un área más amplia. Los investigadores advierten que no se debe confiar únicamente en los fósiles como «especies indicadoras» durante las reconstrucciones paleoecológicas.

En resumen, el estudio sugiere que la expansión de las praderas a través del Cenozoico tardío puede no haber sido el principal impulsor de la especiación y extinción de mamíferos en África. En cambio, los cambios en la cobertura vegetal, influenciados por factores como la precipitación, desempeñaron un papel significativo en la evolución de los mamíferos en el continente.

Fuente:
– Kathryn G. Sokolowski et al, ¿Los pastadores equivalen a las praderas? Fortaleciendo las inferencias paleoambientales a través del análisis de mamíferos africanos actuales, Palaeogeography, Palaeoclimatology, Palaeoecology (2023). DOI: 10.1016/j.palaeo.2023.111786