Cables de el picacho y palmitas, próximos desarrollos del Metro de Medellín

Cables de el picacho y palmitas, próximos desarrollos del Metro de Medellín

El alcalde de Medellín, Aníbal Gaviria Correa, compartió con los directivos de la Asociación Latinoamericana de Metros y Subterráneos (ALAMYS) el desarrollo de varios proyectos relacionados con el crecimiento y expansión del sistema METRO, entre ellos, la entrada en operación del Tranvía de Ayacucho entre finales de septiembre y comienzos de octubre, en tanto que los dos cables que lo complementan para servir a los barrios del Oriente de la ciudad estarían en operación a finales de este año.

“Seguimos innovando y sumando al desarrollo de la columna vertebral que es el METRO”, afirmó Gaviria y destacó dos nuevos proyectos en diseño y estudio, en su orden: el cable hacia el sector de El Picacho, en el Occidente de la ciudad (que partiría de la estación Acevedo) y el cable para llegar al corregimiento de Palmitas, también en el Occidente de Medellín, que sería el séptimo cable del Sistema.

En el mismo sentido, mencionó el proyecto del Tranvía de la Carrera 80, con diseños desarrollados en su fase III y con un costo estimado entre $1,8 billones y $2,0 billones de pesos (cerca de 1.000 millones de dólares).

Asimismo, destacó el proyecto de Mono Riel hacia la montaña oriental de la ciudad, en una alianza que se desarrollaría con la Empresa de Desarrollo Urbano (EDU) y dijo que hacia finales del año deben quedar todas las cuencas de la ciudad integradas al sistema de Transporte Público Municipal (red de buses urbanos, adscritos al METRO).

El alcalde Gaviria Correa también compartió con los directivos de varios sistemas ferroviarios de América Latina el desarrollo del proyecto Parques del Río, que también estará integrado al METRO y que busca cumplir con cuatro premisas fundamentales: recuperación ambiental del río Medellín; recuperar nuevas áreas de espacio público; promover el desarrollo urbano para la gente y convertir a este sector como un eje de la movilidad en la ciudad.

Por la no violencia
El alcalde de Medellín también les formuló un vehemente llamado a los dirigentes de las empresas Metro de América Latina, España y Portugal, congregados en ALAMYS para que miren el desarrollo integrado de sus sistemas como elementos para enfrentar la inequidad y la desigualdad, que son factores generadores de violencia.

De la mano del METRO de Medellín, dijo el Alcalde, la ciudad se ha transformado en estos 20 años y ha logrado reducir en forma muy notable los índices de violencia en las calles, como resultado de la mejor convivencia que se ha generado.

Según el mandatario local, Medellín llegó a registrar entre los años 1991 y 1994 una tasa de 380 homicidios por cada 100.000 habitantes, que es el doble del índice en las ciudades más violentas del mundo, pero esta transformación le ha permitido llegar a niveles de 18 homicidios por cada 100.000 habitantes, es decir, una reducción del 96% en los últimos 20 años, al tiempo que se ha reducido la pobreza extrema del 8% al 2,8% en los últimos 10 años.

“El Metro de Medellín, que precisamente está celebrando 20 años, ha sido uno de los factores fundamentales de esta transformación de la ciudad, generando espacios de calidad y convivencia… Y ese es un espacio para la equidad, un espacio para la movilidad y de esta forma atacamos la desigualdad y la violencia”, afirmó el alcalde Gaviria Correa y dijo que “ALAMYS debe contribuir a solucionar esta problemática en América Latina”.

Sistemas de transporte dignos 
Louis de Grange, director de Ingeniería Industrial de la Universidad Diego Portales, de Santiago de Chile, coincidió con el alcalde Gaviria e incluso, lo citó varias veces en su intervención durante el foro académico. Dijo que la desigualdad genera ansiedad que se convierte en violencia e indicó que “hay que dignificar a las personas en todos los desarrollos de los sistemas Metro”.

En su concepto, es un factor de inequidad que unas personas de estratos bajos se tengan que levantar 40 minutos antes para llegar al trabajo o al estudio, frente al tiempo que se toma normalmente una persona de barrios económicamente más altos. “Eso es inequidad y a eso debe responder el desarrollo o crecimiento del sistema en cualquier país”, enfatizó el catedrático chileno.